LAS VIÑAS

Las Viñas de Rialp

Nuestros viñedos se encuentran situados en Rialp, municipio del Pallars Sobirà. Nos encontramos situados en medio del Pirineo de Lleida, a una altitud de 730 metros ya una latitud de 47,00º. Se trata, pues, de uno de los viñedos más septentrionales del principado, con lo que esto significa: más horas de sol durante buena parte del ciclo vegetativo del viñedo y una temperatura siempre inferior respecto a latitudes más bajas debido a la mayor oblicuidad de los rayos incidentes del sol.

La orografía complica el cultivo con pendientes superiores al 30% y con pequeños bancales recuperados de antiguos cultivos donde todavía se conservan las paredes de piedra seca que las formaban. Nos encontramos en una zona donde se cultivaba el viñedo antes y después de la filoxera, y así lo demuestra el nombre de una de las fincas “la viñeta” y donde todavía queda algún ejemplar que hemos podido recuperar.

La altura, 700 metros sobre el nivel del mar, no es excesiva, no comporta un clima puro de montaña, sino que le ofrece connotaciones continentales. La influencia orográfica del entorno sí es claramente montañosa y esto hace que las características climáticas de la parcela sean, pues, las de una peculiar mezcla de los climas continentales y pirenaico, como hemos dicho: inviernos fríos, primavera y otoño, templados y veranos calurosos. Siempre con una oscilación térmica muy acusada entre el día y la noche, debido a la caída brusca del termómetro al ponerse el sol y nunca con picos excesivos de temperatura al mediodía, favorecido en nuestro caso por la orientación sureste de la parcela, que hace que el sol de la tarde no incida tan aplomado sobre el terreno.

La pluviometría anual es elevada, debido a los habituales chubascos de primavera y verano, pero los períodos entre lluvias son normalmente de humedad relativa baja debido al predominio del viento seco del norte, el viento de porte, que garantiza un microclima seco en el entorno de la uva y cielos luminosos de muy buena insolación. Estos factores provocan que el ciclo vegetativo de la planta sea más lento, y la maduración es más idonea, conservando los aromas y la acidez característica de los vinos de altura.

La roca madre del subsuelo es pizarra, lo que abunda en esta riqueza mineral y que comporta contenidos bajos de materia orgánica, así el viñedo está bien alimentado pero nunca tiene un vigor excesivo: dos factores favorables para la buena maduración de la uva y una composición rica para la elaboración de vinos de calidad.
Los suelos de pizarra siempre son pedregosos y drenan muy bien el exceso de agua que conlleva la alta pluviometría, impidiendo pues el bajón en la calidad que podría derivarse de la elevada disponibilidad de agua por parte de la planta.
Todos estos factores climáticos y orográficos, junto a la pequeña extensión de nuestro viñedo y su baja productividad, nos permite ser el máximo de cuidadosos y respetuosos en nuestro trabajo.